La paraula “crisi” ja fa temps que la sentim
cada dia a tort i a dret. I és que la crisi econòmica és un fet.
És empipador sentir-ne a parlar als qui se’n
volen aprofitar per captar vots. Però convé escoltar i/o llegir els qui hi reflexionen
per tal de trobar sortides o, almenys, camins per a viure –col·lectivament– en
aquesta situació.
Vet aquí, doncs, el darrer paràgraf de la
«Reflexión sobre la crisis económica» que ha publicat la HOAC. (Si cliqueu damunt de l’enllaç, podreu accedir
al text sencer)
Por último, debemos romper la
inercia de no corresponsabilizarnos con nada porque no depende de nosotros.
Todos tenemos responsabilidad de lo que pasa. Nuestra indiferencia también
genera dolor y sufrimiento. Es el momento del compromiso: desde vivir nuestra
vida priorizando la solidaridad con los pobres, poniendo nuestra economía a su servicio
—por ejemplo, aportando el 0,7% de nuestro presupuesto familiar a los países
pobres— , hasta desarrollar un compromiso social y político con otros para
hacer posible una transformación de nuestra sociedad; desde replantearnos
nuestros ahorros en la banca alternativa hasta indagar en el comercio justo;
desde llevar una vida respetuosa con el medio ambiente, austera y no consumista
hasta estar organizados y preocupados por nuestros vecinos y compañeros de
trabajo, etc. Todos debemos y podemos hacer algo para refundar la existencia
humana.